Pampaneira Juviles Bubión Lanjarón
Telares de la Alpujarra: Pampaneira y Juviles mantienen viva la tradición de las jarapas
Quedan pocos telares en la Alpujarra. En Pampaneira, uno de 130 años sigue en uso en la tienda Desakos, y en Juviles una escuela enseña telar y tapiz
En resumen
- En Pampaneira, la tienda Desakos mantiene un telar de madera de 130 años
- La artesana Jezabel enseña su manejo a los visitantes
- Juviles tiene una Escuela Taller de Telar y Tapiz: jueves y viernes, de 16 a 20 h
- Hubo 4.000 telares en la Alpujarra en tiempos de Boabdil; hoy quedan muy pocos
Donde antes funcionaban centenares de ruecas y telares, en la Alpujarra quedan hoy muy pocos. Algunos siguen activos en Pampaneira, Bubión, Lanjarón y Juviles, donde además se enseña el oficio a nuevos aprendices.
El telar de 130 años de la tienda Desakos, en Pampaneira
En la tienda Desakos, a la entrada de Pampaneira y propiedad del comerciante Francisco Daniel Martín, trabaja la artesana y bordadora Jezabel. Su telar de madera tiene 130 años, es de bajo liso y de dos pedales. Allí se elaboran también jarapas, alfombras y otros artículos.
Jezabel enseña a turistas y visitantes cómo se maneja el telar, y cada día hace catorce alfombras pequeñas para cuartos de baño. Habla francés, inglés y español, y descansa los lunes y martes. Las mantas de telar se usaban antiguamente en las labores del campo, para tapar la masa del pan en la artesa o para cubrir las camas, y las jarapas protegían además los colchones de lana.
En Pampaneira hay otro telar, el de la artesana y exalcaldesa Mercedes Carrascosa, propietaria del Taller Textil. En el vecino Bubión mantiene el suyo la artesana Ana Martínez, muy premiada: el año pasado recibió el Premio Andaluz de Artesanía de la Junta de Andalucía. En Lanjarón existe también otro telar. Los padres de Francisco Daniel, Francisco y Marina, ya fallecidos, tuvieron en Pampaneira un restaurante, un bar y un hostal, y fueron de los primeros de la Alpujarra alta en apostar por el turismo rural.
Escuela Taller de Telar y Tapiz de Juviles: horario y alumnos
Juviles, con 140 habitantes, tiene desde el año pasado una Escuela Taller de Telar y Tapiz, posible gracias al Ayuntamiento que preside María Lourdes Molina Henares. La dirige la artesana Benedicta Luzón Rodríguez, nacida en Benalmádena (Málaga), profesora de Filosofía y residente en Juviles desde hace unos años. Antes daba clases a niños con autismo en un colegio de Benalmádena; pidió una excedencia, vendió su casa y compró un cortijo en la «coronilla» de Nieles, en el municipio de Cástaras. Aprendió el oficio con Mercedes Carrascosa.
El taller ocupa una casa centenaria y cuenta con dos telares antiguos: uno de dos pedales y 150 años, para jarapas, y otro de cuatro pedales para tejidos más finos. Hay también bastidores para tapices, una rueca y un curso impartido por María José Cortés, de Juviles.
- Horario: jueves y viernes, de 16:00 a 20:00 horas.
- Alumnos: diez, cinco los jueves y cinco los viernes.
- El mayor es Juan «El de Carmen», de 83 años, y la más joven, Yoli, de 39. Piedad Martos Rodríguez es una de las alumnas aventajadas.
- Se pueden comprar los trabajos: jarapas, chales de lino y otros. El Ayuntamiento se queda con algunas prendas.
Historia de los telares alpujarreños
Las jarapas alpujarreñas se hacían antiguamente con trapos viejos y usados. Servían sobre todo para abrigar la cama y como ropón para amortiguar las durezas del aparejo de las caballerías. En la época nazarí, según el original, Granada llegó a tener 5.000 telares en la ciudad y 4.000 en La Alpujarra; con la expulsión de los moriscos quedaron 25.
La Alpujarra floreció en lo textil por contar con mano de obra y con materias primas: lana y seda, esta última de gusanos criados con hoja de moral. Los telares los manejaban en su gran mayoría mujeres, y se fabricaban jarapas, mantas, colchas, refajos, toquillas y medias. Tras la expulsión, los repobladores retomaron la artesanía textil. Tuvieron fama los talleres del Barranco de Poqueira, Ugíjar, La Tahá, Tímar, Laroles, Mecina Bombarón, Trevélez, Yegen, Válor y Yátor, y en Tímar destacó la tejedora Ida Ortega, ya fallecida.
La emigración y la mecanización del textil casi acabaron con los telares manuales. En Pampaneira la tradición se recuperó hace unos lustros gracias a una escuela taller. Hoy los pocos que siguen activos funcionan también como recurso turístico y cultural, y mantienen el espíritu de residuo cero de la jarapa tradicional, con algodón reciclado de excedentes de bobinas de grandes fábricas textiles.