Gastronomía alpujarreña

La cocina de la Alpujarra es de montaña: contundente, de matanza y puchero, pensada para el frío y el trabajo en el campo. Nació de la necesidad de aprovecharlo todo y hoy es uno de los grandes atractivos de la comarca.

El plato alpujarreño

Es el emblema gastronómico de la comarca: una fuente con patatas a lo pobre, huevo frito, jamón, lomo, morcilla, chorizo y, a veces, longaniza. Un homenaje a los productos de la matanza que se sirve en muchos mesones de la comarca.

El jamón de Trevélez

Curado de forma natural al aire frío y seco de la sierra, el jamón de Trevélez cuenta con indicación geográfica protegida, que ampara los jamones curados por encima de 1.200 metros en ocho municipios de la Alpujarra; en 1862 Isabel II concedió a Trevélez un sello real para marcarlos. Comprarlo en el propio pueblo, recién cortado, es todo un ritual.

Migas, choto y remojón

  • Migas: de harina o de pan, con torreznos, pimientos y, en su versión más alpujarreña, acompañadas de uvas o melón.
  • Choto al ajillo: cabrito guisado con ajo y vino, un clásico de las celebraciones.
  • Remojón: ensalada de naranja, bacalao, aceitunas y aceite de oliva, refrescante y sabrosa.
  • Puchero de hinojos y potajes de la huerta para los días de frío.

El vino de la Contraviesa

En la sierra de la Contraviesa, que separa el valle del Guadalfeo del Mediterráneo, se elabora el vino costa tradicional, con viñedos en laderas que en Albondón rondan los 900 metros; parte de la producción se acoge hoy a la denominación de origen Vinos de Granada. Son el maridaje natural de esta cocina.

Dulces y repostería

La herencia morisca se nota en los dulces: soplillos de almendra, roscos, pan de higo y postres con miel de la sierra. En Pampaneira encontrarás además su famoso chocolate artesano.

Después de comer, nada mejor que un paseo por los pueblos de la comarca o una de las rutas de senderismo para bajar el plato alpujarreño.