Pedro Blanco, relojero de Órgiva: tres generaciones de oficio en la calle Correo
Pedro Blanco, de 60 años, aprendió con su abuelo y su padre y lleva 33 años al frente del taller de relojería y joyería de la calle Correo, en Órgiva.
En resumen
- Taller de relojería y joyería en la calle Correo, Órgiva
- Abre de lunes a sábado desde las 8:30; sábados hasta mediodía
- Vende y repara relojes y trabaja el oro y la plata
- Pedro Blanco lleva 33 años al frente del negocio
El Taller de Relojería y Joyería de Órgiva, en la calle Correo, es un punto de referencia para quienes buscan comprar un reloj, repararlo o cambiar pilas y correas. Lo lleva Pedro Blanco de la Torre, de 60 años, y acuden clientes de La Alpujarra, Motril y Granada capital.
Horario del taller de Pedro Blanco
- Lunes a viernes: apertura a las 8:30 de la mañana.
- Sábados: apertura a las 8:30, hasta el mediodía.
Un oficio aprendido en familia
Pedro es hijo de Pedro Blanco Alonso, natural de Órgiva y trabajador de la Central Hidroeléctrica de Pampaneira, y de María de la Torre Rojas, nacida en Alfacar. Estudió en las Escuelas Nacionales de Pampaneira, donde hizo la primera comunión, y después la familia se instaló en Órgiva, donde cursó cinco años de Formación Profesional en Electrónica y Electricidad.
Su abuelo, Gabriel de la Torre López, guardia civil, abrió una relojería en Órgiva al jubilarse, y su padre se asoció con él. Pedro empezó a aprender el oficio muy joven con ambos y desde hace 33 años se encarga del negocio. Se formó además en reparaciones de joyería en plata y oro.
Qué hace en el taller
Además de vender relojes de muchas marcas, repara piezas de oro y plata. Conserva una laminadora de hilo de oro y plata muy antigua y en perfecto estado, que reduce el grosor de los metales mediante dos rodillos giratorios. Entre sus marcas favoritas cita Longines y, en gama alta, Certina y Vacheron Constantin.
Cuenta que hace unos años un extranjero le llevó a reparar un Cartier con brillantes, gemas y esmeraldas valorado en 100.000 euros, regalo de un jeque. Cobró 300 euros por la reparación y advirtió a su dueño del riesgo de hurto; poco después supo que se lo habían robado.
Fuera del taller, Pedro es aficionado a la astronomía y la informática, y por sus manos han pasado 12 telescopios. Está casado con Concepción Hidalgo Carrillo, aparejadora, y tienen dos hijos, Pablo y Marina. El artículo advierte de que, cuando Pedro se jubile, Órgiva y varios pueblos de la comarca podrían quedarse sin este servicio.