Miguel 'El Dulcero' de Válor: cinco generaciones de turroneros desde 1880
Miguel y Sergio Ibáñez Cara mantienen en Válor el obrador familiar de turrón, soplillos y calabaza confitada que su familia fundó hace 146 años.
En resumen
- Obrador y tienda de Miguel 'El Dulcero' en Válor, quinta generación de dulceros
- Turrón de miel y almendra, soplillos, roscos y calabaza confitada
- Venden en ferias y fiestas de toda La Alpujarra
En Válor hay un obrador con tienda de productos confitados que lleva el nombre de Miguel 'El Dulcero', nacido en Ugíjar y fallecido en 2020 a los 62 años. Lo llevan sus hijos Miguel y Sergio Ibáñez Cara, quinta generación de dulceros y turroneros. Su familia empezó en este oficio en 1880, hace 146 años. Su madre, Gloria, natural de Murtas, también sabe mucho de dulces tradicionales.
Qué se elabora en el obrador de Válor
- Turrón de miel y almendra
- Roscos de anís bañados en merengue y roscos de vino
- Soplillos
- Medias lunas de crema
- Yemas de huevo
- Calabaza de dulce y boniatos confitados
Los hermanos usan ingredientes naturales de la zona, como miel de abeja, almendra tostada y calabaza. La calabaza se cosecha en su finca o se compra a agricultores de La Alpujarra. Los boniatos los traen de la costa de Málaga. La miel se compra directamente al apicultor, en bidones de unos 300 kilos. El obrador gasta cada semana dos palets de azúcar.
Una seña de identidad es que el turrón se vierte en grandes bloques y se trocea a mano con cuchilla y martillo. En la parte alta del obrador hay una tienda y una exposición permanente de utensilios heredados: una orza de barro para la miel, arcas de madera para el turrón, una romana muy antigua, recipientes de cobre y cucharas de palo.
Dónde venden sus dulces
Siguiendo la costumbre de su padre, Miguel y Sergio venden en fiestas, mercadillos y ferias de Válor, Mecina Bombarón, Yegen, La Rábita, Nechite, Cádiar, Ugíjar, Albuñol, Órgiva, Bayárcal, Mecina Alfahar y Turón, entre otros. En la Feria de Turismo, Artesanía y Alimentación 'Hecho en La Alpujarra', de Órgiva, que se celebra en Semana Santa desde hace casi tres décadas, fueron homenajeados por su buen hacer y su presencia.
La receta de los roscos de calabaza y el origen del soplillo
Los hermanos explican que para los roscos de calabaza confitada se pela la calabaza, se corta en rodajas de tres o cuatro centímetros y se pone a cocer en agua con el resto de ingredientes. Al hervir se retiran las rodajas. Con el resto se hace un almíbar con miel, que se bate con un palo hasta lograr el espesor para bañar los roscos.
El soplillo es un dulce de origen árabe, con más de 600 años, hecho con clara de huevo, almendra y azúcar o miel. Según algunos entendidos nació en época nazarí, cuando los moriscos usaban solo miel. Desde el siglo XVI el azúcar fue sustituyendo a la miel en la receta. Tras la expulsión de los moriscos, la receta se conservó en los conventos y en los pueblos alpujarreños, donde hoy se elabora en Válor, Ugíjar, Murtas, Láujar de Andarax y Capileira, entre otros.
En el pasado los dulceros llevaban su mercancía a las ferias en bestias de carga, en cajones de madera que luego servían de base del puesto. A veces el viaje duraba días, con noches al raso o en posadas y ventas.