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Centro Textil Alpujarra de Órgiva: dos tiendas de telas y confección de una familia

Patricio Morón Cabeo dirige en Órgiva dos tiendas textiles con 375 metros cuadrados, herederas del negocio que su padre inició vendiendo telas en cortijos.

Centro Textil Alpujarra de Órgiva: dos tiendas de telas y confección de una familia
Foto: Ideal

En resumen

  • Dos tiendas en Órgiva que suman 375 m²: 150 m² y 225 m²
  • Abren todos los días excepto domingos y festivos
  • El negocio nació cuando el padre vendía telas por los cortijos
  • Tienen clientela de toda La Alpujarra

El Centro Textil Alpujarra, en Órgiva, es uno de los negocios de toda la vida de la comarca. Lo llevan Patricio Morón Cabeo y su esposa, Mari Cruz Orantes, y suma dos establecimientos con 375 metros cuadrados de superficie. Tienen clientes sobre todo de La Alpujarra y mantienen el trato cercano del comercio de barrio frente a las grandes cadenas y superficies.

Qué se vende y cuándo abren las tiendas

Las dos tiendas abren todos los días, salvo domingos y festivos. Una, de 150 metros cuadrados, está cerca del mercado municipal de Órgiva. La otra, de 225 metros, ocupa parte del bajo de un bloque de pisos que la familia construyó junto a la Avenida de Órgiva. Según el relato, las dos funcionan muy bien desde el principio.

  • Pantalones, camisas, vestidos y pijamas
  • Confección de mujer, hombre y niños, y trajes
  • Corsetería
  • Todo para el hogar: mantelerías, sábanas, edredones y mosquiteras

De vender telas con un burro por los cortijos a Órgiva

Patricio Morón Cabeo tiene 65 años y nació en la Venta del Mediodía, en el término de Albondón. Su padre, Patricio Morón Tarifa, era de Albondón y trabajó en el campo en la Sierra de la Contraviesa. Al hacer el servicio militar empezó a vender telas por metros en los cortijos de la zona. Su madre, Teresa Cabeo Fernández, era de Cádiar.

En aquellos cortijos de La Alpujarra la vida exigía una autosuficiencia casi total. Las mujeres sostenían el hogar con el trabajo artesanal. La distancia y la falta de tiendas hacían que cada prenda fuera valiosa y se cuidara, se reparara y se confeccionara a mano. No se desperdiciaba ningún trozo de tela: se convertía en parches o en prendas pequeñas para los niños. Con tiras de ropa vieja las tejedoras hacían las jarapas que abrigaban camas y suelos.

Al principio, el padre recorría los cortijos con un burro cargado de cajones de madera con telas, que a menudo se cambiaban por alimentos y productos de la tierra. Aceptaba estos tratos para mantener la clientela. Años después compró un vehículo. Con su mujer abrió la primera tienda en la Venta del Mediodía de Albondón, después otra en Torvizcón, y en mayo de 1965 se instalaron en Órgiva, donde alquilaron un local para el comercio y una vivienda. Su hijo Patricio tenía entonces cuatro años y medio. El padre salía a vender al Campo de Dalías y a otras zonas y volvía a Órgiva a los cuatro o cinco días.

La segunda generación al frente

Patricio hijo ayudaba en la tienda de su madre al salir de la escuela. A los 14 años se fue a estudiar al Colegio Ave María de Granada y después pasó por la Escuela de Graduados Sociales. Hizo el servicio militar en el Campamento de Viator (Almería). Luego, en lugar de ejercer lo estudiado, se dedicó a la tienda familiar, mientras sus hermanos eligieron otros oficios. Cuando él tenía 11 años, sus padres abrieron un local propio cerca del mercado municipal.

A los 31 años se casó con Mari Cruz Orantes Bazán, de Lanjarón. Tienen un hijo, Alejandro Arturo Morón Orantes, que tiene en Armilla un centro de entrenamiento personal, un negocio distinto al familiar. A Patricio le gusta el senderismo y camina una hora casi todos los días. De joven coleccionaba sellos y monedas. Órgiva llegó a tener otros importantes comercios de confecciones, que con el tiempo fueron desapareciendo.